La fascinación casi hipnótica que ejerce la TV tiene que ver con la luz, con el sonido y con una combinación de imágenes de personas y ruidos de palabras que nos dan la ilusión de estar acompañados. La TV debe su gran éxito a que nos libera de una sola vez tanto de la oscuridad, como del silencio, como de la soledad.
Ese aparato encendido sirve para sentir una presencia.
Leer es tan difícil que hay que enseñar a leer, no hay que enseñar a ver televisión.
La tv: es tan grande su encanto, su capacidad de seducción y fascinación, que no tiene que esforzarse para ser buena;incluso si es pésima, todos la ven, todos la miran,todos quedamos embelesados con ella. Nos da la feliz sensación del bienestar de la incultura. Es tan poderosa, que puede darse el lujo de ser mala sin que nadie la apague, sin que nadie prescinda de ella.
La telenovela está logrando lo que Dios no logró: el don de la Ubicuidad.
Descubrí también otra cosa: que la música, con mayor razón la TV(que ocupa mas sentidos) nos evita la pena , la dificultad de tener que pensar.
Pensar es un ejercicio defícil, doloroso, requiere concentración y orden, tiempo. Lo mismo que ller,eljercicio lento y concentrado, con un ritmo de letras en la página que se parece al ritmo del pensamiento, pues estos medios nos evitan semejante dificultad.
Casi siempre la TV les hace mas daño a las personas cultas que a las ignorantes.
Nuestra pereza de pensar, en todo caso nuestro embrutecimiento de cultos e ignorantes se ha nutrido, sin duda, de malas, casi siempre de pésimas telenovelas.
El fenómeno telenovela es tal vez la quinta esencia del bienestar de la incultura.
La telenovela se ha robado definitivamente un sector de la realidad que antes pertenecía a la literatura.
La tv es lo frío, es el bienestar de la incultura.
No hay comentarios:
Publicar un comentario